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2023/01/11

VOLVER A CONDUCIR TRAS PRIVACIÓN EN SENTENCIA PENAL DEL DERECHO A CONDUCIR VEHÍCULOS A MOTOR Y CICLOMOTORES:

La privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores inhabilita para ejercitar este derecho durante el tiempo fijado en sentencia penal.

Muchas veces se piensa que transcurrido dicho plazo de prohibición y una vez que el Juzgado devuelve el carnet de conducir se puede volver a conducir sin más, pero eso no es así.

En el caso de que la privación del derecho a conducir establecida en sentencia haya sido superior a los dos años, podrá obtener, una vez cumplida la condena, un permiso o licencia de conducción de la misma clase y con la misma antigüedad, previa realización y superación con aprovechamiento de un curso de sensibilización y reeducación vial y posterior superación de las pruebas determinadas reglamentariamente.

En el caso de que la condena de privación del derecho sea igual o inferior a dos años, para volver a conducir se necesitará acreditar haber superado con aprovechamiento el curso de sensibilización y reeducación vial.

A ello se refiere el art 73 RDL 6/2015, considerando infracción administrativa la no realización de dichos cursos, con posibilidad de sanción de 200 euros, en caso de considerarse infracción grave o de 3.000 a 20.000 euros para la infracción muy grave en determinados casos.

El objeto de los cursos es la concienciación sobre la responsabilidad como infractores y las consecuencias derivadas del comportamiento, en especial respecto a los accidentes de tráfico; reeducar en valores esenciales de la seguridad vial (el aprecio a la vida propia y ajena) y el cumplimiento de las normas que regulan la circulación, con el fin de modificar actitudes en la circulación vial.

Por último, debemos recordar que conducir un vehículo a motor o ciclomotor tras haber sido privado del permiso o licencia por decisión judicial constituye un delito del art 384.2 del Código Penal con pena de prisión, multa o trabajos en beneficio de la comunidad.

Valladolid, 11-01-2023.

2022/12/16

CUIDADO CON NO DECLARAR EN LOS JUICIOS PENALES. DOCTRINA MURRAY.

De sobra son conocidos derechos tales como no declarar contra uno mismo, a no confesarse culpable y a la presunción de inocencia.

En el ejercicio del derecho de defensa en ámbito penal (a quien se impute un hecho punible) existe el derecho a guardar silencio, a no prestar declaración si no se desea hacerlo, y a no contestar a alguna o algunas de las preguntas que se formulen.

Por tanto, el silencio no puede ser considerado en sí mismo como un indicio de culpabilidad ya que el derecho al silencio y el derecho a no auto incriminarse residen en el corazón mismo del derecho a un proceso equitativo y enlazan estrechamente con el derecho a la presunción de inocencia.

El matiz es que solamente cuando las pruebas de cargo requieren una explicación, que el acusado debería ser capaz de dar, es cuando la ausencia de explicación puede permitir concluir, por un simple razonamiento de sentido común, que no existe ninguna explicación posible y que el acusado es culpable.

Por ello podría haber consecuencias negativas del silencio, cuando, existiendo pruebas incriminatorias objetivas al respecto (indicios suficientes relevantes o pruebas de cargo suficientemente serias), cabe esperar del imputado una explicación.

Es la llamada doctrina Murray proveniente de la STEDH de 8 de febrero de 1996 (caso Murray contra el Reino Unido) avalada por el TC y TS (v. gr. STC 202/2000 de 24 de julio, STS 550/2013, de 26 de junio, STS 811 /2012, de 30 de octubre, STS 379/2012, de 21 de mayo; STS 679/2013, de 25 de julio), según la cual las circunstancias del caso pueden justificar excepcionalmente que se extraigan consecuencias negativas del silencio.

ARTÍCULO EN LINKEDIN

Valladolid, 16-12-2022.